dimecres, 15 d’abril de 2009

Punyeteres, punyeteres...

Dos relats de dues blogistes moooolt dolentes



"Los guantes verdes"
de la Mery

"Cuando pase a recogerte esta noche, sorpréndeme con algo". No dijo nada mas y colgó, de sobra sabían el resto. Ella buscó entre los cajones mientras en su cabeza el eco de una palabra tintineaba : sorpréndeme. "Lo haré, mi amor, siempre lo hago." En el baño se compuso por completo, perfecto el maquillaje, las medias negras, el pelo alborotado como a él le gustaba, las uñas pintadas en su color preferido. Y en el bolso, la sorpresa a buen recaudo. Cuando daban las once en el reloj ella decidió hacerle esperar aún diez minutos, uno por cada dedo que metía en sus guantes verdes de tercipelo; luego bajó las escaleras ensayando palabras para una noche. Un beso de refilón al entrar en el coche, pocas concesiones en los primeros momentos...
Esta vez no la llevó a su casa, ni a un hotel de lujo, tampoco cenaron; su deseo estaba encendido por unos guantes verdes en reposo sobre los muslos de ella, que apenas hablaba. Paró el motor bajo el cobijo de un árbol y la besó, inflamado su pensamiento y su pantalón vaquero, y ella se fué despojando de la ropa al ritmo de los Carpenter.
"Espera, preciosa, déjate los guantes puestos"
Los cristales se empañaron en las horas frías de enero pero manos y bocas y otros miembros parecían arder en los confines del Averno. Qué relación tan extraña arrastraban desde hacía unos meses.
Cuando el aire se hizo irrespirable se vistieron sin mediar palabra y la llevó a su casa con el ánimo de un poeta. Frente al portal le dijo : "eres divina ¿sabes? Esta noche te has superado al traer los guantes verdes."
Ella le regaló la última caricia de terciopelo y salió del coche. En el ascensor sacó del bolso la sorpresa olvidada y suspiró; ya le daría otro día los papeles definitivos del divorcio para que los firmara.
http://celliterra.blogspot.com/2009_03_01_archive.html






No fue culpa mía
de l'Eva

No, hombre, no es eso. Claro que me gustó saber que ibas a venir, lo que ocurre es que, bueno, al principio me chocó un poco. No te esperaba, la verdad. La última vez que nos vimos fue en aquella fiesta, ¿recuerdas? Tú ibas con ella. Todas las novias que has tenido después de mí y que he conocido me han repasado de arriba abajo cuando me las has presentado y me han mirado con cara de asco y suficiencia. Pero aquella vez fue distinto, ella no era una cualquiera y lo sabes. No fue culpa mía que se enamorara de mí. Lo sé, fue un golpe bajo para ti, y para cualquier hombre. Si te tranquiliza, no duramos nada. Era demasiado pija para mí. Tenía muchas manías de niña mimada y consentida. Me pregunto qué viste en ella, aunque sí sé qué vio ella en ti. O mejor dicho, que es lo que no vio. No, no te lo voy a decir, no voy a patear más el culo de tu ego, tuviste suficiente. Y ahora te presentas como si nada y me pides que vuelva contigo. ¿Por qué? Ya no soy aquella adolescente veinteañera con el pelo lleno de plumas que caían de los pájaros de mi cabeza, que se enamoró de alguien que presumía de ser muy hombre y que no era más que un vendedor de colchones enfundado en un traje barato. ¿Aún sigues diciendo que eres director de banco? Eso ya no pone. Al menos a mí ya no. No me mires así, sabes que tengo razón. Y no, no estoy más delgada, ni más guapa, ni más alta. No he cambiado nada por mucho que insistas. A ti, en cambio, sí que te veo algo distinto, desmejorado. Las canas no te sientan bien. Debes ser al único hombre que no le sientan bien las canas. Y esas arrugas que te han salido debajo de los ojos, te hacen cara cartón. No te pongas así, es verdad. Sabes que yo siempre fui muy sincera. Inmadura pero sincera. Por eso me dejaste, ¿recuerdas? Decías que no soportabas que fuera tan clara. No era culpa mía que la tuvieras tan pequeña.
http://sonsolopalabrasdeeva.blogspot.com/2009/03/no-fue-culpa-mia.html

6 comentaris:

Mery ha dit...

La Mery del primer relato viene a ver cómo suena en los labios de otro blog. Me resulta extraño, claro está.
Te agradezco esta mención, Bolero.

Y, de paso, felicito a Eva por su relato vengador. Esa sutileza femenina en la venganza me encanta, porque siempre me sorprende.

Un abrazo

Eva ha dit...

Ostres, noia, quin honor!!!

Mery, felicidades por tu relato, me ha gustado muchísimo. Y de paso gracias a la locaza de Esther por dejar que te descubra.

Besos a las dos.

(ja t'enganxaré, ja :P)

Anònim ha dit...

Me disculpen ustedes : junto con los guantes verdes que guardó y con ellos los papeles del divorcio para que firmara, ¿ no guardó algo de ética ? Dignidad, eso es lo que quiero decir. O un polvo maquiavélico bien administrado ( por lo que puedo asumir al leer ), fue capaz de paralizar todo un elucubramiento de cobrar a posteriori una pensión ? Si, pensión de divorcio, claro... Pero todo es tan romántico entre líneas y tan pedagógico...Salut... Miquel

Mery ha dit...

Miquel: yo te contestaría que la pasión conlleva estas situaciones, porque obnubilan la razón. Y, ya puestos, lo mismo con el divorcio no esperaba una compensación económica, imagina que ella gana mas que él, por ejemplo. Pero todo son elucubraciones...jopé ¿me vas a hacer idear oto relato?
Un abrazo

Y para Eva otro abrazo, por lo bien que escribe y por su comentario.

Bolero ha dit...

Apassionant!

Miquel ha dit...

Bueno, no es mi intención missis Mery . Y es verdad, o al menos así lo afirman los entendidos que, la venganza en manos de una fémina es terrible y entre ellas, mortal. recuerdo a un profe de Ética soltando una de aquellas frases que quedaron en un rincón de mi cabeza, refiriéndose a la condición femeninay, dijo algo así como : " la mujer, se viste para la mujer y, se desviste para el hombre ". Al principio pensé que era un juego de palabras, con el tiempo comprobé que es mucho mas que eso. Salut Mery ( y compañía).