dimarts, 26 d’octubre de 2010

Natura



Para hablar con verdad, pocas personas adultas pueden ver la Naturaleza. La mayoría de las personas no ven el sol. Al menos lo ven muy superficialmente. El sol sólo ilumina la vista del hombre, pero brilla en los ojos y el corazón del niño. El amante de la Naturaleza es aquel cuyos sentidos interiores y exteriores están ajustados uno a otro; el que ha conservado el espíritu de la infancia en la época de la edad madura. Su comunicación con los cielos y la tierra forma parte de su alimento diario. En presencia de la Naturaleza penetra al hombre un deleite violento, a pesar de las tristezas reales.
Ni el sol ni el verano sólo, sino cada hora y cada estación, rinden su tributo de deleite; porque cada hora cada cambio implica y autoriza distinto estado de espíritu, desde la tarde ardiente hasta la obscura media noche. La Naturaleza es un coliseo donde igual se desempeña un juguete cósmico que un drama. Disfrutando de buena salud, el aire es un cordial de increíble eficacia. Cruzando el terreno raso, con lodazales de nieve, al crepúsculo, bajo un cielo entoldado, sin pensar en ninguna cosa especial, he gozado de una perfecta alegría. Casi temo pensar en lo contento que estoy.

Ralph Waldo Emerson