dijous, 9 d’agost del 2012
dimecres, 8 d’agost del 2012
No soy de aquí ni soy de allá
http://www.lavanguardia.com/opinion/editorial/20120807/54333652255/chavela.html#ixzz22xbC8LXx
CHAVELA
AUTÉNTICA, apasionada, intensa, desgarrada, tremendamente expresiva y, ante todo, libre. Así podría describirse a Chavela Vargas, la cantante mexicana (nacida en Costa Rica) que acaba de fallecer a los 93 años. Pocas veces la partida de una figura del espectáculo habrá causado impresión tan profunda entre sus admiradores. Y es que Chavela era una artista singular, con una entrega plena a su quehacer musical, y con una capacidad única para pulsar el corazón de quienes la escuchaban. Arribó a México con 17 años, cantó en la calle, en los peores antros, y se curtió en los ambientes más adversos, defendiendo su condición homosexual en un país de fama machista. Colaboró con los compositores más inspirados, que supieron apreciar su interpretación verdadera. Cayó en el alcoholismo, se rehabilitó. Y ha disfrutado, en los dos últimos decenios, de reconocimiento generalizado, del aprecio del público masivo. Nos lega ochenta discos, el último grabado siendo ya nonagenaria, y el recuerdo de sus actuaciones en vivo, de su voz abrasadora, tan emotiva.
En tiempos de supuestos cantantes alumbrados en los laboratorios de la industria musical, de canciones banales cortadas con un patrón estandarizado, de triunfo de la imagen y la mercadotecnia sobre la voz y el sentimiento, la figura de Chavela Vargas se acrecienta. Y no sólo en lo musical. Porque como dijo anticipando su adiós, hace un decenio: "me voy pero les dejo en herencia lo más preciado: mi libertad".
NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLÁ
Me gusta el sol y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
abrir balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril .
Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amiga de los ladrones
y las canciones en francés .
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad
Me gusta estar tirada siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad
CHAVELA
AUTÉNTICA, apasionada, intensa, desgarrada, tremendamente expresiva y, ante todo, libre. Así podría describirse a Chavela Vargas, la cantante mexicana (nacida en Costa Rica) que acaba de fallecer a los 93 años. Pocas veces la partida de una figura del espectáculo habrá causado impresión tan profunda entre sus admiradores. Y es que Chavela era una artista singular, con una entrega plena a su quehacer musical, y con una capacidad única para pulsar el corazón de quienes la escuchaban. Arribó a México con 17 años, cantó en la calle, en los peores antros, y se curtió en los ambientes más adversos, defendiendo su condición homosexual en un país de fama machista. Colaboró con los compositores más inspirados, que supieron apreciar su interpretación verdadera. Cayó en el alcoholismo, se rehabilitó. Y ha disfrutado, en los dos últimos decenios, de reconocimiento generalizado, del aprecio del público masivo. Nos lega ochenta discos, el último grabado siendo ya nonagenaria, y el recuerdo de sus actuaciones en vivo, de su voz abrasadora, tan emotiva.
En tiempos de supuestos cantantes alumbrados en los laboratorios de la industria musical, de canciones banales cortadas con un patrón estandarizado, de triunfo de la imagen y la mercadotecnia sobre la voz y el sentimiento, la figura de Chavela Vargas se acrecienta. Y no sólo en lo musical. Porque como dijo anticipando su adiós, hace un decenio: "me voy pero les dejo en herencia lo más preciado: mi libertad".
NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLÁ
Me gusta el sol y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
abrir balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril .
Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amiga de los ladrones
y las canciones en francés .
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad
Me gusta estar tirada siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal
No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad
dimarts, 7 d’agost del 2012
dilluns, 6 d’agost del 2012
Quién pudiera reír como llora ella
Andaba dibujando en un cuadernito, una costumbre que recién adquirí, cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela. Di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Será difícil, por ejemplo, olvidar cómo la conocí. Fue una noche de hace unos veinte años, en Madrid, en la sala Morasol. Dijo: “Yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Y yo tuve que escribirle una canción con esa frase. Ya se había recuperado de su alcoholismo. Calculaba que había bebido algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirme cuando me veía beberlo a mí: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”. Al conocer la triste noticia, que todos veníamos anticipando, he sentido la necesidad de bajar al bar a tomar uno a su salud, aunque el brebaje sin ella siempre será de los malos.
Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo que nunca aflojamos hasta ayer mismo, incluso aunque no pudiéramos vernos en su última visita a España, un viaje que quizá no debió hacer, pues no estaba en condiciones. Entonces, yo estaba de gira y a ella la ingresaron en un hospital.
Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común. Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender. En estos momentos de pérdida me digo, como en la canción: ¡Quién pudiera reír como llora Chavela! Y recuerdo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.
Joaquin Sabina
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/05/actualidad/1344196782_262109.html
diumenge, 5 d’agost del 2012
Adéu crack
En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.
Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Kahlo desnuda.
Se escapó de cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡quien supiera reír
como llora Chavela!
Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio pidiendo besos
Ponme la mano aquí Macorina
rezan tus fieles por las cantinas,
Paloma Negra de los excesos.
Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.
(Estribillo)
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.
Por el boulevar de los sueños rotos…
diumenge, 17 de juny del 2012
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